

Actualmente, la industria de la automoción se encuentra en una constante evolución y se han desarrollado diversas alternativas para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y disminuir las emisiones contaminantes. Algunas de las opciones más comunes en los vehículos son los eléctricos, los híbridos y los de combustión. En este artículo descubriremos las diferencias entre estos tipos de vehículos. ¡Acompáñanos!
Los vehículos de combustión, también conocidos como vehículos de motor de combustión interna, son los automóviles convencionales que utilizan gasolina o diésel como combustible. Estos motores funcionan mediante la combustión del combustible fósil en el interior de los cilindros, generando una energía mecánica que impulsa el vehículo. Estos son lo que más se utilizan actualmente debido a su amplia disponibilidad y a la facilidad de red de estaciones de servicio. Sin embargo, tienen un impacto negativo en el medio ambiente, ya que emiten fases de efecto invernadero y contaminantes.
Los híbridos son una combinación de motores de combustión interna y motores eléctricos. Existen dos tipos de vehículos híbridos principalmente: los híbridos paralelos y los híbridos enchufables.
Los paralelos son aquellos que utilizan tanto el motor de combustión como el motor eléctrico para impulsar el vehículo. La energía que genera el motor de combustión se utiliza para cargar la batería del motor eléctrico, que ayuda al motor de combustión en situaciones de alta demanda de potencia como aceleraciones rápidas o en pendientes pronunciadas. Los híbridos paralelos son aquellos que no necesitan estar enchufados a una fuente de carga externa y cuentan con sistemas de frenado regenerativo que aprovechan la energía para recargar la batería.
Por otro lado, los vehículos enchufables tienen una batería más grande que los híbridos paralelos y pueden ser cargados mediante una fuente de energía externa. Estas pueden ser una toma de corriente o una estación de carga. Los vehículos pueden funcionar de manera totalmente eléctrica en distancias cortas aprovechando la electricidad que se almacena en la batería. Cuando la esta se agota, el vehículo automáticamente cambia al motor de combustión interna o puede utilizar ambos motores de manera combinada.
Los vehículos eléctricos son impulsados únicamente por motores eléctricos y no tienen ningún tipo de motor de combustión interna. Se alimentan de la energía eléctrica almacenada que hay en las baterías recargables. A medida que la tecnología ha avanzado, los vehículos eléctricos han ido ganando popularidad gracias a su eficiencia energética y su capacidad para reducir contaminación.
Estos, se clasifican en dos categorías principales: los BEV (Battery Electric Vehicles) y los PHEV (Plug-in Hybrid Electric Vehicles). Los BEV son completamente eléctricos y dependen exclusivamente de la energía almacenada en la batería. Por otro lado, los PHEV son vehículos híbridos enchufables que tienen la capacidad de funcionar en modo eléctrico durante distancias cortas y luego cambiar al motor de combustión interna o utilizar ambos motores según sea necesario.
La elección de un vehículo eléctrico depende de las necesidades y preferencias del cliente, así como de otros factores como los medioambientes y económicos. Si te decides por hacerte con algún vehículo, puedes acudir a alguno de nuestros concesionarios y nuestro equipo de expertos comerciales estará a tu disposición para ayudarte y poder elegir el vehículo que mejor se adapte a tus necesidades y estilo de vida.